Endometriosis Como se diagnostica

Endometriosis: ¿Cómo se diagnostica?

Durante años la laparoscopia fue considerada la prueba de referencia para diagnosticar la endometriosis. Hoy, gracias a los avances en imagen y al mayor conocimiento de la enfermedad, esto ha cambiado. Descubre qué pruebas son realmente útiles y por qué no se recomienda la laparoscopia en primera instancia.

El primer paso: acudir a un ginecólogo con experiencia

Si has llegado hasta aquí probablemente lleves tiempo haciéndote la misma pregunta que miles de mujeres: ¿tengo endometriosis?

Y es normal. La endometriosis continúa siendo una de las enfermedades crónicas con mayor retraso diagnóstico. Durante años muchas mujeres han escuchado frases como «el dolor de regla es normal», «será colon irritable» o «todo está en tu cabeza». Sin embargo, el dolor menstrual intenso no debería normalizarse y, en muchas ocasiones, puede ser la primera señal de una enfermedad que afecta aproximadamente a 1 de cada 10 mujeres en edad fértil.

La buena noticia es que el diagnóstico de la endometriosis ha evolucionado en los últimos años. Hoy sabemos que, en muchos casos, ya no es necesario recurrir a una cirugía para sospechar o incluso confirmar la enfermedad.

No todas las ecografías son iguales ni todos los profesionales tienen la misma experiencia detectando esta enfermedad.

Actualmente, las guías clínicas recomiendan que la valoración inicial incluya una historia clínica detallada, una exploración ginecológica y una ecografía realizada por un profesional especializado en endometriosis (estudio, guía).

    La ecografía transvaginal: mucho más importante de lo que parece

    Durante años se pensó que la ecografía tenía poca utilidad para diagnosticar la endometriosis. Hoy sabemos que esto no es cierto.

    Cuando la realiza un especialista siguiendo protocolos estandarizados, la ecografía transvaginal puede detectar con gran precisión muchas formas de endometriosis profunda, así como los endometriomas ováricos.

    Uno de los protocolos más utilizados actualmente es el protocolo IDEA (International Deep Endometriosis Analysis).

    Este protocolo (ver estudio) no consiste en una prueba diferente, sino en una forma sistemática de realizar la ecografía evaluando estructuras concretas:

    • Útero y ovarios;
    • movilidad de los órganos pélvicos;
    • presencia de adherencias;
    • fondo de saco de Douglas;
    • ligamentos uterosacros;
    • tabique rectovaginal;
    • intestino;
    • vejiga;
    • uréteres.

    Gracias a este protocolo es posible identificar lesiones que podrían pasar desapercibidas en una ecografía convencional.

    ¿Cuándo se necesita una resonancia magnética?

    La resonancia magnética no se solicita a todas las pacientes.
    Generalmente se reserva para situaciones en las que:

    • existe sospecha de endometriosis profunda;
    • pueden estar afectados el intestino, la vejiga o los uréteres;
    • la ecografía no permite valorar correctamente la extensión de la enfermedad;
    • se está planificando una cirugía compleja.

    Cuando es interpretada por profesionales con experiencia, complementa muy bien a la ecografía y ayuda a aportar información adicional sobre la extensión de la enfermedad o la planificación del tratamiento.

    ¿Y la laparoscopia? ¿Sigue siendo necesaria?

    Durante muchos años se consideró la laparoscopia como el «gold standard» para diagnosticar la endometriosis.

    Sin embargo, esto ha cambiado (ver estudio).

    Las guías actuales recomiendan utilizar primero las pruebas de imagen (ecografía especializada y, cuando esté indicada, resonancia magnética). La laparoscopia ya no se recomienda como prueba diagnóstica de rutina y queda reservada para casos muy concretos, por ejemplo, cuando persisten síntomas importantes, las pruebas de imagen no son concluyentes o además se pretende tratar las lesiones durante la misma intervención.

    Aunque sigue siendo una cirugía mínimamente invasiva muy útil en determinados casos, no deja de ser una intervención quirúrgica con riesgos potenciales como sangrado, infección, formación de adherencias o lesiones de órganos vecinos. Por ello, actualmente se intenta evitar cuando no es estrictamente necesaria.

    Por este motivo, es súper necesario que la decisión se individualice y se valoren cuidadosamente los beneficios y los posibles inconvenientes con un profesional especializado. Sigue leyendo porque los biomarcadores, uno de los campos de investigación más prometedores, van a dar un giro al diagnóstico de la endometriosis.

    Nuevos avances: ¿el futuro del diagnóstico está en la saliva?

    Es posible. La investigación en endometriosis está avanzando y uno de los desarrollos más prometedores es un test basado en el análisis de microARNs presentes en una muestra de saliva.

    En un estudio prospectivo multicéntrico de validación externa con 971 mujeres, el test alcanzó una sensibilidad del 97,3% y una especificidad del 94,1% para el diagnóstico de la endometriosis (estudio). No obstante, aunque los resultados son muy prometedores, todavía se necesitan más estudios independientes y experiencia clínica antes de que pueda incorporarse de forma generalizada a las guías internacionales.

    Actualmente este test ya se comercializa en algunos países europeos, aunque su disponibilidad sigue siendo limitada y su coste continúa siendo elevado.

    Si tus síntomas afectan a tu calidad de vida, insiste. Si es necesario, busca una segunda opinión y acude a profesionales con experiencia en endometriosis. Un diagnóstico precoz puede reducir años de incertidumbre y permitir un tratamiento más temprano y personalizado.

    Porque el dolor menstrual incapacitante no es normal y nunca debería normalizarse.

    Por último, si necesitas ayuda para abordar tu endometriosis desde una perspectiva integral, te invito a conocer mis programas de acompañamiento individual. Yo también convivo con endometriosis y sé lo difícil que puede ser recorrer este camino. No tienes que hacerlo sola. Si crees que puedo ayudarte, estaré encantada de acompañarte.

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